martes, 18 de diciembre de 2012

Porqué un taller de Danza.



La danza posee singularidades que al ser volcadas al taller comunitario, a nuestro entender, brindan oportunidades nuevas, diferentes.
Al trabajar con el cuerpo, casi sin mediación de la palabra, entramos en un mundo donde aquellos que no pueden hablar u oír están en igualdad de condiciones con los que sí lo hacen. Quienes hablan y oyen practican sus habilidades de comunicación no verbales, pueden descubrirse encontrándose con una persona en una danza sin conocerse previamente, sin mediar palabra y generando igual una gran confianza. Para los que habitualmente se sienten excluidos en los espacios donde la oralidad está en un primer plano (que son los más comunes) encuentran sus habilidades potenciadas y su participación plena.


La libertad en la investigación del movimiento, llevada a un taller  como el aquí propuesto, permite que cada uno se sienta bien en su cuerpo en el momento presente; no es con un cuerpo ideal imposible de alcanzar con el que bailamos, sino con el cuerpo que ya tenemos, tal cual es. Esto abarca  tanto a las personas que dicen “soy un patadura” como a las que por tener una discapacidad física no han tenido la oportunidad de bailar. Aquí cada movimiento es válido y necesario para enriquecer la danza en común.
 
En la imagen bailan cinco personas, tres mujeres, una de ellas en silla de ruedas, un niño y un hombre, usando distintos frentes y niveles, conectando distintas partes del cuerpo, tres de ellos haciendo equilibrio en un pie.

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